El plenamar 23 Curtido, cumplió ganando la clase
D acompañado del Haragán (H 20). El Libero
se autodescalificó por haber sorteado mal una
de las boyas del recorrido.
El premio para el mejor barco clásico fue a parar a las manos de
los hermanos Fracchia, dueños del Ñandeyara III.
La entrega de premios se vio demorada por la interminable resolución
de una protesta originada durante la regata. No obstante el servicio de
catering servido en el primer piso del Velas (una medida acertada) fue
sencillamente espectacular.