Durante la primer jornada sopló del
sud-sudeste a unos 12/15 nudos pero el domingo todo
aumentó rotando desde el pampero un poco hacia
el sur con rachas que tocaron los 30 nudos. A pesar
de las condiciones casi límites los R 6.30 demostraron
su excelente comportamiento otorgando un buen margen
de seguridad al evento.
Gran labor la de Nicolás Ocariz quien tuvo a su cargo la mayor parte
de las tareas organizativas del certamen. Un renglón aparte para
los dueños de los R 6.30 (Omar Berrocal, Hernán Burde, Diego
Rudoy y Astillero Río Rosario) quienes facilitaron sus barcos permitiendo
que todo esto fuese posible.
A medida que las regatas se iban desarrollando, los protagonistas fueron
aprendiendo de los errores de los demás (y de los propios también)
poniéndose cada vez más afilados aplicando toda la agresividad
que se puede lograr dentro -por supuesto- del reglamento de la ISAF.
Los barcos elegidos para el campeonato no podrían
haber sido más apropiados: en primer lugar por
el diseño en sí de los R 6.30 ya que son
veloces, ágiles pero seguros a la vez y con mucha
amplitud para realizar las maniobras y en segundo lugar
por la cantidad de tripulantes requeridos (4) ya que es
un número ideal para lograr una alta convocatoria
tal como quedó demostrado. |