La movida fue interesante y emotiva
cuando la flota de 25 barcos llegó a enfrentar
la cancha que queda abierta al sudoeste mirando a Pueblo
Esther ya que en ese momento el viento comenzó a
soplar con fuerza llegando por momentos a rebasar los
25 nudos de intensidad.
Muchos barcos se vieron en aprietos para virar la boya y mantener el rumbo
navegando de popa con los spis y asimétricos izados, aún
algunos de los de mayor porte.
A partir de ese instante se comenzaron a notar las diferencias
entre los timoneles y los participantes se dividieron
en dos grandes grupos. |