Este campeonato comenzó por el mes de septiembre
del 2007 y finalizará el 3 de Mayo con una regata
en aguas de Viña del Mar.
Durante el año se fueron disputando regatas del
tipo barlovento-sotavento y cruceros de diferentes longitudes
en aguas de Viña del Mar, Higuerillas, Algarrobo,
la tradicional Off Valparaíso, Papudo y la competencia
más importante de la temporada que es la famosa
regata Circuito Isla Chiloé, que constó de
siete etapas en ese hermosísimo archipiélago
del sur Chileno.
Me incorporé a la tripulación del Movistar
(un Grand Soleil 42 Racer) en la segunda fecha, allá por
el mes de octubre, cuando volví de Europa, desempeñándome
como táctico en una tripulación con un
espíritu altamente deportivo y también
familiar ya que su propietario navega con amigos, hijas
y sobrinas junto a Ezequiel Desponten, Juan Pablo Marco
y yo que viajamos desde Argentina para cada regata.
La flota chilena de IMS es la más competitiva
del mundo, esto es porque al dejarse de usar esta fórmula
de medición como la de top level en Europa, en
Chile compraron la mayoría de los últimos
barcos construidos a tal fin, lo que motivó que
8 barcos de entre 42 y 46 pies super competitivos se
disputaran el campeonato chileno.
Hay que destacar también el gran nivel de sponsoring
que se ve en Chile, no hay barco que no lleve publicidad
y con la misma se paga la campaña completa de
los mismos. Las cifras que se barajan no son menores,
sólo hay que pensar que incluyen juegos de al
menos 6 o 7 velas para barcos de 42 pies, viáticos
para 11 a 14 tripulantes, pautas publicitarias, etc.
Entre las empresas que figuran como sponsors se pueden
apreciar compañías telefónicas,
automotrices, marcas de ropa internacionales, cerveceras,
viñedos, etc.
Pienso que uno de los factores que ayudaron a que tan
importantes empresas desembarcaran en la vela para difundir
sus productos o sus marcas, es la organización
de un circuito nacional de regatas de mediana duración,
sumamente cubierto por los medios de comunicación,
desarrollado en lugares y con recorridos que a la gente
le gusta correr y con una flota de barcos relativamente
pareja y muy competitiva.
Para mí fue sumamente importante encontrar un
circuito de regatas como éste tan cerca de Rosario
(gracias a los vuelos directos a Santiago de Chile),
pues me permitió darle continuidad a la actividad
que venía llevando adelante desde que comenzó mi
campaña olímpica y luego la Copa América.
Viajé para cada una de las fechas que en su conjunto
sumaron 27 regatas, para algunas de ellas uno o dos
días antes de la competencia ya sea para poner
a punto el barco o para entrenar.
El Pacífico es un océano duro para nosotros,
frío y en ocasiones con olas muy grandes. Recuerdo
la regata Off Valparaíso donde se navegó con
vientos de 25 nudos con rachas de 30 y olas que llegaron
a los 4 metros. En esa regata sufrimos dos importantes
tumbadas -una de ellas a barlovento- situaciones que
no son normales en el Mediterráneo o en el Río
de la Plata.