Por fin Rosario dejó de darle la espalda al
río Paraná.
La Municipalidad llamó, por decirlo de cierta manera, a los navegantes
para que formaran una caravana náutica a fines de recibir el año
2008.
La convocatoria fue imponente y el espectáculo verdaderamente memorable.
Estimativamente más de 700 embarcaciones de todo tipo se acoplaron
a esta excelente iniciativa del Ingeniero Miguel Lifschitz y su gente.
El mandatario con este emprendimiento, pareciera que inicia un guiño
favorable hacia los deportes náuticos.