A eso de las 20:30 horas del 5 de enero, el Gobernador
de la Provincia, Dr Hermes Binner y el Intendente local
abordaron el barco Ciudad de Rosario con destino final
el Monumento a la Bandera. A medida que el convoy navegaba
aguas abajo, de casi todos los clubes náuticos
y distintas guarderías se iban acoplando diferentes
embarcaciones tratando sus tripulantes de acatar la
consigna: asistir vestidos de blanco.
Una vez llegados frente al Parque Nacional a la Bandera, minutos antes
que la noche llegara completamente se iniciaron los fuegos artificiales
que deleitaron a los miles de rosarinos presentes en las inmediaciones.
El hecho marcó un hito en la historia de Rosario: por primera vez
los navegantes participaron oficialmente de un acto público a pedido
de la Muni.