PRESENTE
A partir de los loteos que algunos uruguayos realizaron
en este maravilloso paraje todo comenzó a evolucionar
aunque muy lentamente al comienzo.
Así, ya en la era moderna, los Bayhut o los Redin
poseedores de grandes cantidades de terrenos en la zona
fueron vendiendo sus posesiones a medida que los interesados
mostraban algún interés por el futuro
de la aldea de pescadores. De esta manera uno de los
puntos más interesantes quedó dispopnible:
la Punta de Diablo (Piedra Redonda) propiamente dicha
y el ex parador que, según aseguran, se encuentra
a la venta por algo más de 4 millones de dólares.
Qué sitio espectacular para construir un puerto
deportivo !
No obstante que se están construyendo infinidades
de casas y posadas nuevas, todavía existen muchas
de las viejas cabañas de los pescadores, abigarradas
sobre la playa de La Viuda que se alquilan durante la
temporada y aún fuera de ella.
Todo tipo de precios se barajan en este lugar, desde
el bien organizado camping para los presupuestos más
modestos hasta posadas de excelente servicio como Aquarella
por ejemplo, donde uno tiene la sensación de
entremezclarse con el nivel internacional del buen gusto
y la fina atención de una infraestructura turística
cinco estrellas.
Si bien la capacidad del balneario es limitada (alrededor
de 12/15 mil personas) no resulta imposible alquilar
una casa o un departamento sobre la playa como Pueblo
Chico, un singular emprendimiento de un arquitecto argentino
que ofrece una muy buena e ingeniosa alternativa sobre
la playa de Rivero casi sobre el mar mismo.
Algo que no se puede dejar de hacer en Punta del Diablo
es ir a cenar aunque sea una vez a El Viejo y el Mar.
Allí en medio de la villa de los pescadores su
carismático titular, Ernesto Laguardia, brindará seguramente
una amistosa y amena conversación sobre todo
acerca de las historias del lugar. Además por
cierto la cocina es estupenda. Consejo: reservar anticipadamente.
Hay varias anécdotas de origen reciente en Punta
del Diablo como la de la parejita de norteamericanos
(Brian Meissner y Heidi Paulson) que después
de recorrer el mundo decidieron anclar definitivamente
en estas playas invirtiendo una considerable cifra de
dólares en un fabuloso parador y un hostel internacional:
El Diablo Tranquilo. Estos emprendimientos le otorgaron
a este sitio un entorno más cosmopolita.
Punta del Diablo da para todo y para todos aunque todavía
está en plena expansión en cuanto a su
enorme potencial turístico. Ojalá lo hagan
crecer respetando las normas del entorno natural que
posee.