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Rosarinos
for export
El Mandrake puso rumbo a Brasil.
Su dueño, Eduardo Chaina
junto a Alejandro Cuerdo y
Gonzalo Echen partieron del
muelle del Yacht Club el domingo
10 de agosto con destino a
Florianópolis y puertos
intermedios.
Todo se decidió casi sin pensarlo demasiado, comentaba Chaina,
porque si nos poníamos a
analizarlo demasiado seguro que
no nos largábamos.
Me lo encontré hace unos días
al Loco (Cuerdo) en la
estación de servicio y le
comenté lo del viaje.
Fiel a su estilo me dijo que sí
sin siquiera dudarlo. Después
se anotó Gonzalo y sin
rompernos mucho la cabeza
preparamos el Mandrake
(Nautilus). Dentro de las
anécdotas que recordaremos
quedará la del motor Villa que
armamos para cargar la batería, verdaderamente un engendro
al que le tuvimos que hacer una chimenea con salida al exterior
para que no nos asfixiaran los
gases en la cabina.
Algo de comida, cerveza al por
mayor, un timón de viento que
se inventó el Loco y muchas,
muchas ganas de salir al mar.
Tan rápido fue llevado a cabo
este viaje que ni siquiera se
habían puesto de acuerdo
(cuando partieron) en cuanto
a los puertos que iban a tocar.
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El
grupito electrógeno Villa
será parte del folclore náutico.
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El
Mandrake amarrado al pontón
del YCR para los últimos aprontes.
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Eduardo
Chaina
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Las opciones que se barajaban
eran varias: la de tirarse directo
desde el Tigre hasta La Paloma
(ROU) o la de entrar a Piriápolis
o a Punta del Este. Lo cierto es
que estos intrépidos navegantes
del Yacht Club Rosario ya están
a bordo con un solo propósito:
navegar un viaje inolvidable y
pasarla bien entre tres amigos.
La intención es dejar el barco
en Brasil para después poder
navegarlo durante el verano y
traerlo después nuevamente a
Rosario.
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